Cómo verlos de forma ética y respetuosa en Bohol
El tarsero es uno de los primates más pequeños del mundo — cabe en la palma de una mano. Sus ojos enormes (cada uno es más grande que su cerebro) son una adaptación a la vida nocturna. Son animales extremadamente sensibles al estrés: el ruido y el contacto humano pueden literalmente matarlos.
Hay varios sitios en Bohol que ofrecen ver tarseros, pero solo uno es realmente ético: el Philippine Tarsier Sanctuary en Corella, gestionado por la Philippine Tarsier Foundation.
Evita las trampas turísticas de la carretera donde tienen tarseros en jaulas o atados a ramas para que los turistas se hagan selfies. Esos lugares contribuyen al maltrato animal. El santuario oficial los mantiene en un área de bosque protegida donde viven en semilibertad.
Un guía local te acompaña por un sendero en el bosque y te señala dónde están los tarseros descansando en las ramas. Como son animales nocturnos, durante el día los encontrarás dormitando o agarrados a las ramas con los ojos semicerrados.
El tarsero filipino está clasificado como especie vulnerable. La deforestación y el turismo irresponsable son sus principales amenazas. El santuario dedica parte de los ingresos a programas de conservación y reforestación del hábitat natural.
El santuario queda de camino entre Tagbilaran y las Chocolate Hills, así que encaja perfectamente en el countryside tour clásico. Visítalo por la mañana temprano cuando los tarseros están más activos (dentro de lo que cabe en animales nocturnos).
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